Al Pueblo, pan y circo
Política Cómo el poder distrae, entretiene y administra el descontento mientras lo esencial sigue sin resolverse. Por Fabiola Segura No siempre se gobierna resolviendo los problemas de un país. A veces se gobierna distrayéndolo de ellos. La frase “al pueblo, pan y circo” suele repetirse como una referencia histórica lejana, casi como una curiosidad del mundo romano, pero en realidad sigue teniendo una vigencia incómoda. Solo que hoy el mecanismo es más sofisticado. Ya no se necesita un coliseo para entretener a la población ni una fiesta pública para contener el descontento. Ahora el circo aparece en otras formas: en la política convertida en espectáculo, en los escándalos que reemplazan al debate, en los liderazgos vacíos sostenidos por viralidad, en las promesas que duran lo mismo que un titular y en una ciudadanía cada vez más expuesta al ruido, pero no necesariamente a la comprensión. Ese es uno de los rasgos más inquietantes del poder contemporáneo: ha aprendido q...