Se intensifica la crisis de la vivienda en Europa, y revienta en España

 Política de Vivienda

En Madrid se da una mala casualidad al coincidir el desalojo y el Decreto Mari Carmen, con la Feria Inmobiliaria internacional The Distric celebrada en el IFEMA madrileño.

The District se presentó como uno de los mayores eventos inmobiliarios de Europa, con una asistencia prevista de hasta 15.000 personas, desde empresas de inversión hasta promotores inmobiliarios. Sin embargo, cuando la feria dio comienzo la semana pasada en Madrid, activistas por el derecho a la vivienda de 140 organizaciones de todo el mundo, se presentaron con la intención de celebrar su propia "contracumbre" para oponerse a la idea de la vivienda como un activo financiero.

Feria The District en el IFEMA de Madrid

Muchos de los activistas llegaron a la capital española justo cuando Mari Carmen Abascal, una mujer de 87 años, estaba siendo desalojada por la Policía del apartamento donde había vivido durante siete décadas. A medida que la indignación por el desalojo se transformaba en protestas y una acampada de jóvenes y no tan jóvenes se asentaba en el centro de Madrid ocupando toda la Plaza de la Puerta del Sol en donde se ubica la Sede del Gobierno Regional, se fue incorporando la presencia de activistas procedentes de Italia, Irlanda y otros países europeos que nos recordaba la dimensión global de esta crisis.

El desahucio puso de manifiesto lo difícil que se ha vuelto el acceso a la vivienda para tantas personas en todo el mundo, por no decir imposible, cuando ademas el derecho a la vivienda es un derecho constitucional.

Dentro de la UE, los precios se dispararon un 53 % entre 2010 y 2024, según Eurostat, mientras que los alquileres aumentaron un 25 % durante el mismo período, pero no todos los países se han visto afectados por igual; mientras que Viena sigue siendo un ejemplo positivo por su amplio parque de viviendas públicas que ha moderado los costes de los alquileres, Estonia ha visto cómo los alquileres se disparaban un 208% en el mismo período , mientras que Irlanda y Hungría han experimentado aumentos de más del 100%.

Pero si las personas vulnerables y las minorías se han visto afectadas de manera desproporcionada por las deficiencias del mercado, mientras que otros advierten que la crisis podría empujar a los votantes a los brazos de la extrema derecha, la izquierda defiende su posición afirmando que «No podemos seguir estancados en la retórica de defender la democracia, las sociedades inclusivas y la igualdad de oportunidades si el nivel de vida de la gente está empeorando», como llegó a señalar Jaume Collboni, alcalde de Barcelona en declaraciones a The Guardian.

En cambio, los votantes de Berlín optaron recientemente por otro camino. En una ciudad donde los alquileres habían aumentado casi un 70 % en la última década, una cuarta parte de los votantes apoyó al partido de izquierda Die Linke en las elecciones estatales de este mes, convirtiéndolo en el partido más fuerte de la capital alemana. La estrategia detrás de su éxito no fue nada del otro mundo. 

Según afirma la columnista de The Guardian Europe, Fatma Aydemir, «más que ningún otro partido en esta campaña, Die Linke hizo suyo este tema [de la vivienda] de forma inequívoca: la cuestión de quién puede vivir en Berlín y a qué precio». Algunos han buscado soluciones comunes a la crisis común. En la cumbre paralela de Madrid, activistas lanzaron una alianza paneuropea para exigir contratos de alquiler indefinidos y control de los alquileres en todo el continente.

A principios de este mes, decenas de organizaciones lanzaron la Iniciativa Ciudadana Europea, instando a la ciudadanía a firmar su petición para que se adopten medidas a nivel de la UE que protejan a los inquilinos, frenen la especulación y conviertan los edificios vacíos en viviendas. «En todos los países europeos, en todas las encuestas importantes y en todos los grupos de edad, la vivienda se perfila como la principal preocupación de los ciudadanos», y en España no podía ser de otra manera, señala la iniciativa . «Lo vemos y lo sentimos a diario: trabajadores que ya no pueden permitirse la ciudad que construyen, jóvenes que no pueden independizarse de sus padres, inquilinos expulsados de sus barrios tras las reformas, edificios vacíos mientras la gente duerme en la calle», y lo peor de todo es que no le ven solución de momento.

Vista de la acampada en Madrid con la sede regional al fondo

En España, donde el campamento que se inició con el desahucio de Mari Carmen, y que se prolonga hasta sabe Dios cuando en Madrid, ha dado lugar a campamentos similares en ciudades como Barcelona, Sevilla y Palma de Mallorca, y las protestas ya han comenzado a tener repercusión en el mundo.

Mari Carmen, la octogenaria desalojada, finalmente pudo llegar a un acuerdo y podrá regresar a su apartamento, según se confirmó el martes en la prensa nacional. Su alquiler seguirá rondando los 500 euros mensuales que pagaba desde hace años, una cantidad significativamente inferior a los 2.650 euros que la empresa de inversión propietaria del apartamento le había exigido inicialmente, pero la mecha ya estaba pendida y la protesta continuó.

Hoy, el gobierno español anunció la aprobación del primero de los dos decretos de vivienda, ya publicado en el BOE, que incluyen reformas como la prohibición de los desahucios hasta 2030 y la regulación de los alquileres temporales y por habitaciones, mientras que el segundo esperará al viernes para su convalidación en el Congreso de los Diputados. 

 

El futuro del movimiento por la vivienda que ha sacudido Madrid estos días y que se ha extendido por  España, es incierto. Ante la inminencia de las elecciones generales y los esfuerzos de la coalición liderada por los socialistas por consolidar su base de votantes progresistas, los activistas de la vivienda han visto en esta secuencia de sucesos una gran oportunidad para abordar un problema que los españoles consideran desde hace tiempo como uno de los más acuciantes del país, ocupando el nº 1 en las encuestas.

«Los próximos días serán cruciales», declaró el martes el Sindicato de Inquilinos de Madrid, que convocó nuevas protestas para este fin de semana. «Se ha abierto una oportunidad histórica para revertir décadas de mercantilización de la vivienda. Por eso debemos aumentar la presión», o como lo expresó el Sindicato de Inquilinos de Málaga en una publicación en línea: "Esto no ha hecho más que empezar".

De todos modos este asunto supone un nuevo contratiempo, uno mas para el Gobierno que pone en jaque su tarea de mantenerse en el poder sin que le afecte electorálmente. Primero fue la Ley de Nietos que pretende engordar el censo electoral con votantes residentes fuera de España para que inclinen la balanza a su favor, después vino la invasión de Ceuta por los inmigrantes procedentes de Marruecos, violando la frontera española, y ahora le llega el turno al problema de la vivienda.

Pero España y los españoles sufren de muchos otros problemas que les vienen amargando sus vidas desde hace años. El mal funcionamiento de los servicios públicos (educación, sanidad, justicia), los casos de corrupción que afectan a las Instituciones de Gobierno y a la familia del Presidente, la carestía de la vida y los bajos salarios, las malas perspectivas de los jóvenes para desarrollar su proyecto vital, el mal estado de las carreteras y los ferrocarriles, y otras menudencias, dan para mucho y sirven para mantener la presión sobre unos gobernantes y una oposición que, o se ponen las pilas para mejorar la vida de los españoles, o quizás terminemos todos votando en blanco o enviando un recadito escrito en la papeleta antes de introducirla en la urna, aunque convirtamos nuestro voto en un voto nulo.

Total, para lo que parece que valen, que mas da....
 

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