¿Se están peparando los ejercitos para una gran guerra?
Defensa
Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, los ejércitos del mundo se vienen preparando para enfrentarse a la próxima gran guerra desarrollando nuevas tecnologías emergentes y radicales de uso militar.
Por Luis Domenech
Un nuevo conflicto estalla hoy en el mundo. Estados Unidos e Israel atacan las instituciones civiles y militares de Irán y las del ejercito, para eliminar a sus mandos, e inducir un cambio de régimen. Gaza, Ucrania, Venezuela e Irán, guerra entre Pakistán y Afganistán, y esto en lo que llevamos de año. Parece que se le ha encontrado gusto a esto de guerrear, y el entusiasta nº 1 y el mas entregado a la tarea de guerrear es, como no, Donald Trump.
Su Departamento de Defensa, es el que mas dinero está invirtiendo en el mundo desde hace años para construir el ejército del futuro, aquel en el que pelean las máquinas y el hombre solo las controla y les da las órdenes de actuación. Las victimas de esta guerra del futuro no van a los cementerios para su entierro con honores militares porque no se mueren, son máquinas y van a los talleres para ser reparadas y recicladas si es posible, y si no se las sustituye por otras nuevas mas avanzadas.
¿Que es lo que nos extraña? Solo hay que seguir los trabajos de DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) para enterarnos de que en ello vienen trabajando desde hace años. Estamos hablando de la guerra del futuro, que es aquella en la que se utilizan tecnologías emergentes de uso civil, pero radicales cuando estas se utilizan para uso militar.
DARPA está desarrollando tecnologías robóticas y de
autonomía que son directamente aplicables a la guerra, aunque
oficialmente se habla de “sistemas autónomos” y “apoyo al combatiente”
más que de “guerra robótica” como tal.
Sus principales áreas de investigación y desarrollo son:
Inteligencia Artificial avanzada
- Sistemas de IA más robustos y explicables
- IA para apoyo táctico militar
- Automatización en análisis de grandes volúmenes de datos
Biotecnología y salud
- Edición genética
- Protección contra pandemias y amenazas biológicas
- Interfaces cerebro-computadora (BCI)
- Prótesis avanzadas controladas por el pensamiento
Espacio y defensa avanzada
- Sistemas de defensa hipersónica
- Seguimiento de amenazas espaciales
- Lanzamiento rápido de satélites
Ciberseguridad
- Sistemas de defensa contra ciberataques sofisticados
- Criptografía post-cuántica
Neurotecnología
- Proyectos para conectar el cerebro humano con sistemas digitales
- Estudio de mejora cognitiva en contextos militares
Energía y materiales avanzados
- Nuevos materiales ultrarresistentes
- Tecnologías energéticas compactas para uso en campo.
Con estos mimbres se está armando el ejército norteamericano del futuro. Se pueden extraer varias conclusiones de conjunto a partir de los programas de DARPA , como:
1. Militarización integral de todos los dominios
DARPA trabaja a la vez en tierra, mar, aire, espacio, ciberespacio y
espectro electromagnético, con la idea de que el combate será
multidominio y fuertemente integrado. No hay un “frente” único, sino una
red de sistemas distribuidos (satélites, drones, sensores submarinos,
plataformas terrestres y ciber) que se apoyan mutuamente.
2. Centralidad de la autonomía y la IA
La agencia apuesta por sistemas cada vez más autónomos: vehículos
terrestres (RACER), buques y drones submarinos (ACTUV/Sea Hunter, Manta
Ray), enjambres de sensores, constelaciones espaciales y herramientas de
ciberdefensa automática. La IA se concibe como núcleo para pilotar,
coordinar, filtrar información y tomar decisiones tácticas a velocidades
inalcanzables para humanos.
3. Del soldado “portador de fusil” al gestor de sistemas
El “soldado del futuro” aparece como un operador aumentado
(exoesqueletos, sensores, visión, armas guiadas) rodeado de robots y
algoritmos que asumen tareas peligrosas o rutinarias. El humano se
desplaza del combate directo a funciones de mando, supervisión y
decisión de alto nivel sobre redes de sistemas autónomos.
4. Infraestructura de mando. No solo armas
Muchos programas no son armas concretas, sino infraestructuras de mando y control:
- Plan X para planificar y ejecutar ciber‑operaciones.
- Hallmark y SSA para “ver” y gestionar el dominio espacial.
- Testbeds para simular guerras espaciales o cibernéticas antes de llevarlas a cabo.
Esto sugiere que el objetivo es controlar el “sistema de sistemas” que articula la guerra futura.
5. Resiliencia distribuida y proliferación barata
Programas como Blackjack (constelaciones LEO baratas) o las Redes de
UUV/USV (Hydra, Manta Ray, Sea Hunter) buscan sustituir grandes
plataformas muy caras y vulnerables por muchas plataformas más baratas,
distribuidas y reemplazables. La lógica es que un adversario no pueda
decapitar el sistema con pocos golpes estratégicos.
6. Búsqueda de “sorpresa estratégica” y ventaja tecnológica
La propia misión de DARPA es crear “sorpresa tecnológica estratégica” a
favor de Estados Unidos. Eso implica explorar tecnologías que pueden
cambiar las reglas del juego: materiales exóticos, nuevos conceptos de
propulsión submarina silenciosa, armas y sensores espaciales, IA
aplicada a mando y control o a ciberseguridad.
7. Creciente preocupación ética y de control
Al mismo tiempo, aparecen programas explícitos sobre ética en armas
autónomas y sobre fiabilidad de la IA, que intentan encajar esta ola de
automatización en marcos normativos y de legitimidad política. Es una
señal de que el propio establishment percibe riesgos de pérdida de
control, escalada inadvertida y problemas de responsabilidad en la toma
de decisiones letales.
8. Difuminación de la frontera civil‑militar
Muchas tecnologías se conciben desde el principio con “doble uso”: IA,
comunicaciones, materiales, logística y producción descentralizada (agua
del aire, fármacos, alimentos de fuentes no tradicionales, etc.). Esto
refuerza la tendencia a que el ecosistema civil (empresas de tech,
espacio comercial, datos, IA generativa) quede crecientemente integrado
en la arquitectura de poder militar.
En conjunto, los programas de DARPA apuntan a un modelo de guerra altamente automatizado, distribuido y permanente, en el que la ventaja no la dan solo las plataformas de armas clásicas, sino el control de redes de IA, sensores y robots que abarcan todos los dominios, con un humano mas en el rol de supervisor estratégico que en el de combatiente directo.
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