Y así empezo todo. Como Pedro Sánchez y sus acólitos destrozaron el PSOE
Corrupción Política
De aquel PSOE de Felipe González al de hoy de Pedro Sánchez no hay parecido posible y ello es debido a la transformación que sufrió el partido a lo largo de los años de la era Zapatero primero, y la de Sánchez después. Nada queda del primer PSOE en el segundo, y todo se inició en un momento del que solo se han visto algunas fotografías del interior de la sala en las que se intuía lo que estaba ocurriendo dentro, pero nunca antes se había accedido a los vídeos inéditos de aquel Comité Federal en el que se defenestró al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Fue en un 1 de octubre de 2016.
Hoy sabemos por un material exclusivo que THE OBJECTIVE publica en su diario digital, de unos hechos acaecidos en la reunión del Comité Federal del PSOE , y que Ketty Garat destapa, y que nos permite ser testigos de algunos de los aspectos ocultos del sanchismo desde sus inicios. A la historia publicada por el mismo Diario del «Mercedes que quiso ser Peugeot», que revela la realidad del vehículo con el que Pedro Sánchez recorrió España en su campaña a las primarias del PSOE, se le suman ahora las grabaciones de la reunión del máximo órgano entre congresos que acabó con la dimisión forzada del líder del partido que han permanecido ocultas en los archivos de Ferraz desde hace casi diez años.
En ese Comité Federal muchos socialistas lloraron desconsolados al contemplar como se rompía el partido por la ambición de alcanzar el poder de una cuadrilla de ineptos ansiosos de hacerse con la dirección del partido como paso previo a hacerse con el poder, algo que lograron con la moción de censura que sacó al Partido Popular y a Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno, acosados por las investigaciones sobre corrupción en el partido y que ellos se propusieron atajar, para impedir que hechos similares se volvieran a producir, y después todos sabemos lo que pasó una vez Sánchez se hizo con el poder, poder que sigue ostentando sin haber ganado unas elecciones generales el y su partido desde aquel entonces. La corrupción se instaló de nuevo en el PSOE y en el Gobierno.
La cuadrilla, según nos cuenta Ketty Garat en The Objetive, se inicia cuando Pedro Sánchez se integra en el grupo de los llamados «chicos de Blanco», junto con Óscar López y Antonio Hernando, que trabajaba en Ferraz a las órdenes del entonces secretario de Organización, José Blanco. Cuenta Ketty que "paradójicamente, Sánchez era «el patito feo de los tres, el que siempre se quedaba fuera», y el que «tenía una dependencia emocional de los otros dos», sostienen quienes los conocen bien. Sus coetáneos del partido afirman que «de los tres amigos, el que tiene de verdad talento para la política es Antonio, pero tiene un grandísimo problema que le impide llegar a ningún sitio: que es el más acojonado de los tres. Sin duda, el más determinado, el que tiene un objetivo, lo sigue y lo consigue, es Pedro, más que ninguno. E, igualmente, también es el más cabrón». Bien lo pudieron comprobar posteriormente cuando Sánchez alcanzó La Moncloa.
La historia, según relata Ketty en su Diario, sucedió de la siguiente manera, y transcribo literalmente su relato, pues no quiero cambiar ni una sola coma de unos hechos descritos por quien mejor conoce lo que sucedió en aquel entonces:
En el 35.º Congreso, celebrado en Sevilla, donde Alfredo Pérez Rubalcaba ganó a Carme Chacón por 22 votos, Óscar López se convirtió en secretario de Organización; Antonio Hernando, en secretario de Política Autonómica de Ferraz; y Pedro Sánchez se quedó fuera. Se quebró, hasta el punto de adelantar su vuelta a Madrid el mismo sábado en que se quedó en la calle, sin esperar a la clausura del domingo. Sus amigos de entonces aseguran que «volvió hecho polvo» y que «llegó a la convicción de que, o va a por todas, o se queda sin nada».
Apenas dos años después de ese congreso en Sevilla, Sánchez se estrenó como candidato a las primarias para secretario general del PSOE contra el pupilo de Rubalcaba, Eduardo Madina, tras sondear a perfiles como Juanma Serrano e Isaura Leal: «He pensado que tengo una oportunidad. No tengo nada que perder. Puedo dar el paso». Era diputado en el Congreso desde enero, pero sabía lo que era verse con una mano delante y otra detrás. En dos ocasiones —2008 y 2011— se quedó sin escaño en la Cámara Baja, aunque acabaría entrando más tarde por la renuncia al acta de Pedro Solbes, primero, y Cristina Narbona, después. A Serrano y a Leal, militantes de la federación madrileña, Sánchez les parecía un temerario, pero con la determinación suficiente para luchar por sus opciones.
—¿Tú estás dispuesto a llegar hasta el final? —le preguntó Juanma Serrano, a lo que Sánchez asintió con convicción.
Desde aquel momento, Serrano se convirtió en su mano derecha. Ese apoyo fue clave porque, gracias a la influencia de Isaura Leal en el PSOE madrileño y en el Congreso, pudieron establecer una infraestructura y un equipo para su campaña. También porque el coche utilizado desde entonces para visitar a las agrupaciones grandes, pequeñas y mediopensionistas fue el Mercedes blanco clase C de Juanma Serrano; una berlina recién estrenada que casaba poco con la imagen del «candidato de las bases». Eran conscientes de que no podían «llegar con un Mercedes a las casas del pueblo», así que el modus operandi era el siguiente: Serrano aparcaba a 300 metros de la agrupación y Sánchez hacía su entrada triunfal a pie, frente a las bases. Una imagen fresca, auténtica, que nadie relacionaba con el Mercedes aparcado a la vuelta de la esquina.
Hasta la victoria de Sánchez en las primarias de julio de 2014, los únicos pasajeros de ese coche fueron Juanma Serrano, Maritcha Ruiz Mateos —amiga de Sánchez desde las Juventudes Socialistas y su futura directora de Comunicación— y el propio Sánchez. Más tarde, tras la celebración del Congreso Federal en agosto, se incorporó Verónica Fumanal, experta en comunicación política y promotora de una campaña de «humanización» para el secretario general del PSOE. Fue ella la ideóloga de su entrada en determinados programas televisivos vedados hasta entonces a los dirigentes políticos, como Sálvame o el programa de Jesús Calleja, Planeta Calleja.
Por tanto, la verdadera historia del Peugeot es que en realidad era un Mercedes. Dos Mercedes, para ser exactos, porque era un vehículo supeditado al Plan Alternative, un servicio de renting de la casa alemana que obligaba a cambiar de utilitario a los tres años. El plazo que tenía Serrano para adquirir un nuevo vehículo expiraba en octubre de 2016.
¿Qué había ocurrido por aquel entonces? Nada más y nada menos que la deposición del secretario general, Pedro Sánchez, por parte del Comité Federal del PSOE celebrado el día 1 de aquel mismo octubre.
Fue por esas fechas cuando Juanma Serrano sustituyó la berlina clase C color blanco por un Mercedes GLC Coupé de color negro, cuyo precio de venta al público oscilaba entre los 63.000 y los 77.000 euros, y cuya fotografía inédita logré a una semana de entregar este libro. Su propietario, Juanma Serrano, se decidió por ese vehículo tras ver un anuncio de televisión donde el chef Dabiz Muñoz comparaba el emblema de Mercedes con una estrella Michelin y explicaba la importancia implícita de dicha estrella: «Significa que has arriesgado, que eres ambicioso, que siempre quieres más». Una definición perfecta para Pedro Sánchez.
Fue ese coche, y no otro, en el que recorrió los 10.000 kilómetros de la campaña de primarias por toda España. A esa leyenda contribuyó la épica en torno al «candidato de la militancia», alimentada por el propio Sánchez al posar con su coche familiar ante las cámaras para sus entrevistas durante la campaña o las redes sociales. Por ejemplo, Sánchez subió a su perfil de Facebook un selfi protagonizado por el Peugeot, donde él aparecía a un lado, con la joven dirigente Adriana Lastra. Fue la segunda vez que Sánchez usó públicamente el Peugeot, tres años después de la primera.
El «cambio de coche» tuvo lugar mientras Sánchez se encontraba en San Francisco (California), una semana después de su dimisión como secretario general, tras un dantesco Comité Federal que puso el colofón a una semana de forcejeo entre los «pedristas» y los «susanistas», que apoyaban a Susana Díaz, expresidenta de la Junta de Andalucía.
El telón de fondo de la batalla fue el «No es no», la negativa de Sánchez a abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy y su voluntad de entablar negociaciones con Podemos y los independentistas.
Los críticos internos del PSOE empezaron a organizarse, a forzar renuncias y a lograr que, en la misma semana del Comité Federal, prosperara la llamada «vía Óscar López» —porque se utilizó contra él en Castilla y León—: la dimisión de la mitad más uno de la Ejecutiva, lo que, hasta ese momento, implicaba la pérdida de confianza hacia el líder del partido y, por tanto, su inevitable dimisión, así como la ilegitimidad de un órgano de dirección que ya no era el resultante del último congreso federal. Sin embargo, Sánchez se negó a dimitir, e invocó un artículo de los estatutos internos que le permitía forzar el debate en el máximo órgano entre congresos: el Comité Federal.
El 1 de octubre fue una hecatombe dentro del PSOE. El llamado «Comité Federal de Puerto Hurraco» se convirtió en una «orgía de sangre» que se prolongó más de 12 horas, durante las cuales se intentó forzar una «moción de censura» contra el líder del PSOE votando a mano alzada su destitución. La comparación con Puerto Hurraco, popularizada entre los periodistas del PSOE, se debe al entonces secretario de Organización, César Luena, en honor a Guillermo Fernández Vara, médico forense de profesión, que intervino en las diligencias posteriores a la matanza en Puerto Hurraco (Badajoz) entre dos familias rivales en agosto de 1990. A raíz de la integración de Vara en el sector crítico y su abandono de Sánchez, surgió de la lengua viperina de Luena la siguiente broma: «Otro Puerto Hurraco y, como siempre, implicado Guillermo» porque «estaba con los malos».
Esta es la historia que nos cuenta Ketty Garat en The Objetive. Parece una ficción sacada del Manual de Resistencia, pero es lo que ocurrió en aquellos días y que nos muestra la verdadera cara de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, Pesidente no electo de los españoles, pero que alcanzó el poder con trampas y engaños, y se mantuvo en el a lo largo de mas de dos legislaturas mintiendo, vendiendo al país a los independentistas, perjudicando el estatus de España en Europa y en el Mundo, y jodiéndonos (y perdón por la expresión) la vida a los españoles.
Lo intuímos primero de que este tipo no era de fiar. Lo supimos despues por su trayectoria y sus hechos. Ahora lo hemos podido ver gracias a los videos y al relato publicado por Ketty Garat en The Objetive. Hoy la gran mayoría de los españoles han perdido la confianza en lla política y en las instituciones, y solo la mantienen en la prensa libre e independiente (El Diario País ya no lo es), y en los jueces libres, honestos y soportadores de las presiones del poder que hacen justicia en sus sentencias y penan los abusos y las tropelías de estos sinvergüenzas.
Pero no todos los socialistas son iguales. Hemos visto a socialistas honestos y sensatos como Lambán, Borrell, Soraya Rodriguez, Pepe Blanco o Susana Díaz, levantando la voz en defensa de la democracia en los partidos. Dada la trascendencia de la votación que iba a tener lugar en la sesión de aquel Comité, pidieron Susana Días y Borrell que se hiciera mediante votación a mano alzada, (ya sospechaban de que podría haber pucherazo), tanto Rodolfo Ares, como Cesar Luena, como Pedro Sánchez se negaron a ello afirmando que el voto solo era libre si era secreto y en urna. Después paso lo que paso. Se vio un tráfico de urna que supuestamente se intentó ocultar para el pucherazo que ya estaba preparado pero que finalmente no ocurrió al hacerse a mano alzada.
El vídeo de lo que ocurrió ese día es histórico. Nos muestra lo que Pedro Sánchez es capaz de hacer para alcanzar el poder. Se le ve en la cara, en sus gestos, cuando mueve la cabeza negando la votación individual. Si aún alguien tenía dudas de que Pedro Sánchez es un tramposo, mentiroso y ambicioso, capaz de cualquier cosa para lograr sus propósitos, que vea las imágenes una y otra vez hasta que se convenza de ello.
Por el bien de España, hay que echarle del poder por los medios que la democracia nos da: la moción de censura. Mediante una llegó al poder, y una le tiene que echar de la Presidencia del Gobierno de España. Así debería de ser si nuestros diputados hicieran honor a quienes representan, que son los ciudadanos españoles. Si así no fuera, los españoles no olvidaremos a aquellos diputados que en una votación libre y pública (en el panel del congreso se ve el sentido del voto), no votaron a favor de echar a este tramposo del poder.
Fuente: The Objetive
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